¡No llore!, ¿qué no es hombre? La construcción de nuestra masculinidad en los niños.

Dedicado a mis hermanos del grupo ManKind Project, en especial a Julio, Giovan, Jaime, Octavio, Eduardo Oses y Eduardo Araiza por su compromiso a construirse como hombres amorosos.

Cuando un grupo de hombres estereotípicos se reúne, las charlas regularmente giran alrededor de los deportes (muchos de los cuales ni siquiera se practican), de mujeres (¿con cuántas te has acostado últimamente?) y de dinero (quién tiene más dinero “la tiene más grande”).

Pero si en este grupo a alguno de ellos se le ocurre hablar de la ternura que le causó que su hijo dijera sus primeras palabras o de que está preocupado porque la abuelita que lo crió como a un hijo está en el hospital o que está intranquilo porque tiene deudas que lo mantienen en la zozobra y por ello no puede dormir o que tiene problemas con su pareja, lo que ha hecho que últimamente no haya encuentros sexuales, etc., seguramente será objeto de burlas y escarnios que es mejor evitar.

Desde pequeños se les ha dicho a los hombres que “llorar no es cosa de hombres”, “¡aguántese como los machos!”, “usted tiene que ser el fuerte de la casa”, “no sea marica y aviéntese”, “¿le va a sacar a los golpes?”, “la tristeza no le va a dar de comer, ¡ándele, póngase a trabajar!”, “¡no dolió, no dolió!”, “si es cursi dudo que sea hombre”, “si se cuida mucho, eso ya es muy sospechoso”, “no es hogareño, es mandilón”, etc., es decir el mensaje es: ¡oculta tus vulnerabilidades!, oculta lo que realmente te hace ser humano, que te permite el contacto profundo con los demás.

Pero, ¿cómo hemos llegado a todo esto?, ponernos la armadura del “no me pasa nada, yo lo puedo todo” ¿acaso no ha sido tan pesado como una loza en nuestras espaldas?, ha provocado que como mínimo los hombres mexicanos tengamos un factor de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, dislipidemia, obesidad, etc.) por aguantarnos nuestras emociones y no tener la cultura del buen trato hacia nosotros mismos.

¿Qué es lo que nos hace llamar hombres? Hoy día ya no está tan clara esta respuesta; seguro que nuestros abuelos y bisabuelos ni siquiera tenían que plantearse esos cuestionamientos, pues a su modo ya lo tenían resuelto; sin embargo, estas generaciones tenemos la necesidad de preguntárnoslo, porque ser hombres no es algo dado y parafraseando a Simone de Beauvoir: “No se nace hombre, se llega a serlo”, es decir, ser hombre es una construcción social, no algo determinado por la biología y los genitales, por lo tanto, ahora tenemos la fortuna de vivir en la era donde existe una infinidad de posibilidades de ser hombre.

Cuando imparto a los pequeños talleres y conferencias de sexualidad y prevención del abuso o les doy terapia, me llama mucho la atención que los niños no tienen ningún problema al expresar sus emociones, al jugar con todo tipo de juguetes incluyendo los que estereotípicamente se han asignado a las niñas, de decir: “tengo miedo”, “estoy triste”, “juguemos a la casita”, “a cuidar bebés”, “prefiero el silencio”, “me gusta imaginar que soy una princesa”, solo que los adultos, desde nuestro proceso de domesticación, reprimimos en ellos esas posibilidades, alentamos a que se pongan máscaras y a ver a los demás como un medio para llegar a algo, más que un fin en sí mismo.

Mi invitación no es a orillar a nadie a hacer algo que no le agrade o no le cheque, más bien a que las niñas y en especial a los niños (por el tema de este artículo), exploren las múltiples posibilidades de ser felices en la vida, que rompan el molde donde nos han hecho encajar a todos los hombres, generando violencia hacia el que piensa, siente y se comporta de manera distinta, a fomentar un clima de verdadero respeto y amor por la humanidad, sea del género, raza, clase social, ideología, religión que sea. A que aprenda a cuidarse, física, mental, emocional y espiritualmente sin que se le tache de nada.

Termino con esta frase tan hermosa de D.H. Lawrence: “¡Qué hermosa es la masculinidad, si encuentra su expresión adecuada!”.

Artículo tomado de: http://www.revistaik.com/no-llore-que-no-es-hombre-la-construccion-de-nuestra-masculinidad-en-los-ninos/ con autorización del autor.

Fernando Álvarez Vázquez. Psicoterapeuta Breve Estratégico, Sexólogo, Hipnoterapeuta, especialista en: Terapia de Pareja, Terapia de Juego, en Prevención y Tratamiento del Abuso Sexual y Facilitador del Trabajo con Grupos.

#masculinidad #sentimientos #niños #vulnerabilidad

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