Encuentros con hombres notables

A mi amadísimo hijo Sergio Alejandro en su cumpleaños número 31

La primera vez que saludé a Jaime Valdés Neri fue entre 2006 y 2007. Él, con apoyo de otros hombres iniciados, organizaron un iGroup en el sur de la Ciudad de México. Después él fue mi terapeuta por algún corto tiempo. Posteriormente comenzamos una relación de amistad y dese ese 2007 hasta 2011 él mantuvo y sostuvo al iGroup Mixcóatl con varias reuniones de hombres de modo intermitente, con asistencia a ratos estable a ratos a muy baja.

Esos fueron los inicios de MKP México. En todas esas reuniones Jaime nos convocaba a que nos iniciáramos sin ofrecer más detalles. Sólo decía “Es una experiencia que puede cambiar tu vida.” Creo que todos los hombres iniciados, ahora, sabemos a qué nos referimos cuando un hombre iniciado convoca a otro hombre a que tenga su Fin de Semana.

Fue hasta agosto de 2013 cuando me inicié en San Diego, California, EEUU y allí –durante ese fin de semana comprendí muchas cosas que antes no podía ver– todos saben a qué me refiero.

Estoy seguro que un hombre iniciado –en algo– puede ver más allá de lo que otro hombre ordinario simplemente no puede ver. Un hombre iniciado puede ver cómo él mismo pasó por momentos en su propia vida donde carecía de control sobre su vida pues la vida lo atropellaba en vez de que él viviera su propia vida. Un hombre iniciado puede ver, claramente, qué es lo mejor para otro hombre que tiene poco o nulo control de su vida. Y cuando convocamos al NWTA en el fondo queremos darle a otro hombre El Regalo.

Pero el convocar pasa en otras situaciones también.

James, como sembrador, esparce una oportunidad para que hombres de toda edad adulta, clase social, preferencia sexual, educación, color de piel etcétera tengan un inicio de oportunidad de cambiarse a sí mismos y al mundo un hombre a la vez. Su generosidad es patente. A veces esa semilla cae en tierra yerma donde nada crece. James desde su ser hombre que cuida lo que planta y lo hace crecer tiene esa virtud en su DNA. James ve más allá de lo que se ve a simple vista.

Y un día, un buen día, así me pasó –otra vez– sólo que esa ocasión el sembrador fue y es mi hijo. Mi hijo se inició en octubre de 2013 pero ha sido bendecido por otras iniciaciones también. Un hombre iniciado puede ver, claramente, qué es lo mejor para otro hombre que tiene poco o nulo control de su vida. Y cuando mi hijo me convocó sé que quería regalarme a mí otra oportunidad.

Quinto: “La gente debería saber que va a ser conquistada.”

Máximo: “¿Lo sabrías tú Quinto, lo sabría yo…?”

Escena y diálogo de la película Gladiador (2000) dirigida por Ridley Scott

Ignorante, engreído, y arrogante, como estaba, no vi la oportunidad a la que James me convocó en su momento. Yo estaba en un nivel de consciencia diferente. Luego la vida, El Gran Espíritu, me puso en predicamento semejante con mi hijo. Y nuevamente yo estaba en un nivel de consciencia diferente.

“Es difícil mirar al Sol” dijo una vez James.

Tienes que echarle un chingo de ganas, un chingo de huevos” me dijo mi hijo.

Y yo ¿qué hice? pasé los peores meses de mi vida. En una inacción terrible. Vivía mi misión de sombra. Albergué los pensamientos más obscuros de mi vida. La idea del suicidio me llegó una y otra vez como un oleaje frío y obscuro.

Hasta que el sábado 19 de agosto, día de mi cumpleaños, cuando trabajaba como chalán (“Chalán” es como un “Grasa” en Argentina, “Redneck” en EEUU) en el almacén de American Airlines en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México me tocó entregar cinco féretros de hombres mexicanos muertos en el extranjero. “Human remains” o Restos Humanos es el eufemismo que se usa para referirse a ellos de modo aséptico. Cuatro de ellos procedentes de EEUU y otro de Inglaterra. ¿De qué murieron esos connacionales?: uno apuñalado, otro se suicidó ahorcándose y los otros tres murieron de enfermedades prevenibles: obesidad, diabetes, hipertensión. Ese sábado me dije: “Ellos ya no pueden hacer nada por su vida. Yo sí puedo hacer algo por mí mientras tome una decisión y tenga vida.” Luego humildemente me dije “Ya no más de esta mierda.”, al reconocer que había sobrevivido a los peores meses de mi vida, y comencé a crecer decididamente.

En menos de seis meses cambié mis pensamientos y mi vida. Hoy gano, vendiendo mi tiempo vital y mis conocimientos a favor de otra persona, más del 50% de lo que ganaba cuando era chalán. He firmado un contrato por tiempo indeterminado con una excelente empresa que me permite crecer pero hasta cierto punto.

Sin embargo, el Regalo de mi hijo, no termina allí. Gracias a lo que él me ha enseñado, guiado, y liderado yo tengo ahora Un Gran Sueño mismo que redacté y suena así:

“Sueño con un mundo libre de violencia hacia las mujeres (mamás, hijas, nietas, sobrinas, primas, hermanas, tías, parejas, esposas, amantes, etcétera), un mundo donde ellas no tengan que cuidarse o defenderse de los hombres o de nadie cuando van a emprender, a divertirse, al trabajo, a caminar, a la escuela, de vacaciones o a su práctica espiritual.”

Yo voy a crear un organismo basado en México y con presencia mundial donde haga eso posible. Una organización autosustentable para mujeres y hombres. No me importa que me digan loco, o que no lo puedo hacer, o que me dejen en “visto”, o que no respondan, o que me digan que eso es imposible, o que lo que sea lo que sea. Me enfoco en que lo puedo hacer, no tengo un “Plan B”, no me puedo morir sin lograrlo. Yo sé que tengo capacidad para lograr el objetivo de mi propósito definido en la vida, por lo tanto, exijo de mí mismo persistencia.

Gracias mhijo por ver en mí el hombre maravilloso que eres tú. Me levanto en las mañanas y lucho por ser un Hombre, no tierra yerma, y así ser digno de que tus palabras y semilla caigan en la tierra fértil de mi Ser para que yo logre este Gran y Escandaloso Sueño y que yo, como tú, hagamos la diferencia en un mundo donde muchas personas no saben qué pastilla tomar, y que esta guerra, como nuestro apellido, sea una lucha digna de enfrentar. Mi propia Cruzada. Mi Jihad personal.

No estoy donde quiero estar. Pero tengo un Gran Sueño, un método, una forma de aprender y romper cables de creencias limitantes con personas congruentes que obtienen resultados tangibles e intangibles y una Familia que me ama y me apoya al respecto.

Alejandro Guerra Aguilera

Lobo Completo con Dandelion


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